Niños, azúcar y hábitos saludables (¡sin dejar de disfrutar!)

Halloween está a la vuelta de la esquina, lo que significa que… ¡MUCHÍSIMOS dulces están por entrar a nuestras casas! 🍬🎃

Y si eres como yo, probablemente tienes sentimientos encontrados al respecto. Aunque Halloween puede ser súper divertido - decorar, disfrazarnos y salir a pedir dulces con los niños, amigos y familia, NO me encanta toda la sobredosis de azúcar que suele venir con esta celebración.

Como mamá, health coach y alguien a quien le importa muchísimo la nutrición y la salud en general (especialmente la de mis hijos), quiero minimizar la cantidad de azúcar añadida que consumen mis hijos. Todos esos dulces con azúcar añadida llenan sus cuerpos en desarrollo de calorías vacías, provocan picos y caídas de azúcar en sangre y pueden alterar las vías de recompensa del cerebro.

Además, el consumo constante de fructosa añadida obliga al hígado a convertir el exceso de azúcar en grasa. Con el tiempo, un consumo excesivo de azúcar puede contribuir a la resistencia a la insulina, haciendo que las células respondan cada vez menos a ella y aumentando el riesgo de desarrollar prediabetes.

Les comparto algunos datos interesantes: un gran metaanálisis publicado en 2020 encontró que un alto consumo de bebidas azucaradas estaba asociado con un aumento de entre 25% y 40% en síntomas (y diagnóstico) de TDAH (ADHD). Por otro lado, un estudio de Yale School of Public Health encontró que, por cada bebida azucarada que un adolescente joven consumía al día, el riesgo de hiperactividad y falta de atención aumentaba un 14%. Y hay muchos otros estudios así…

Así que sí, quiero que mis hijos entiendan que consumir demasiada azúcar no es bueno para sus cuerpos y que puede afectar desde su energía y estado de ánimo hasta sus dientes, digestión y salud a largo plazo.

Pero también sé que los dulces van a formar parte de sus vidas.

Habrá caramelos de Halloween, pastel de cumpleaños, helado con amigos, y meriendas dulces en el colegio. Y en vez de pretender que estos alimentos no existen, quiero enseñarles a manejarlos y tomar mejores decisiones (sin necesariamente demonizar todo tipo de azúcar).

Para mí, el objetivo no es restringir por completo el acceso al azúcar, sino establecer límites saludables, permitiéndoles también disfrutar de un dulce sin culpa cuando la ocasión lo amerita.

Así es como tratamos de manejarlo en nuestra casa…

5 tips para establecer límites más saludables alrededor del azúcar con nuestros hijos

  1. Cuando puedo, elijo dulces con mejores ingredientes. 🍫

    Un dulce sigue siendo un dulce, aunque sea orgánico. Pero las opciones orgánicas, con ingredientes más simples y sin colorantes, sabores artificiales ni aditivos innecesarios, son mejores alternativas.

    Algunas marcas que me gustan incluyen YumEarth, UNREAL, Alter Eco y Hu, entre otras.

    También hacemos muchos postres en casa, donde puedo controlar los ingredientes y la cantidad de azúcar añadida: energy balls, galletas caseras, muffins y versiones más saludables de postres populares.

    ¿Significa esto que entro en pánico si reciben dulces convencionales en una fiesta de cumpleaños o en Halloween? No.

    Porque lo que comen consistentemente importa mucho más que lo que comen ocasionalmente.

  2. Les enseño POR QUÉ limitamos el azúcar.

    No creo que haya nada malo en explicarles a nuestros hijos que ciertos alimentos no son muy buenos para sus cuerpos. De hecho, creo que la educación nutricional puede comenzar desde muy pequeños, siempre que la mantengamos sencilla y apropiada para su edad.

    Yo podría decirles:

    “Eso tiene mucha azúcar, así que vamos a comer solamente un poquito.”

    “Demasiada azúcar puede hacer que te duela la pancita.”

    “Primero vamos a comer comida de verdad para darle a tu cuerpo la proteína y los nutrientes que necesita.”

    Mi objetivo no es hacerlos sentir culpables por querer un dulce. Es ayudarlos a entender por qué no lo comemos todo el día, todos los días.

    Así como les enseñamos por qué es importante dormir, mover el cuerpo y lavarse los dientes, también podemos enseñarles por qué es importante nutrir su cuerpo con alimentos reales.

  3. Los límites y el disfrute pueden coexistir.

    No creo que enseñar moderación signifique que los niños necesiten acceso ilimitado a los dulces. Seguimos siendo los papás; está bien poner límites.

    Al mismo tiempo, tampoco quiero que los dulces se conviertan en algo tan prohibido o emocionante que, en el momento en que no estemos presentes, sientan la necesidad de comer todo lo que puedan.

    Así que cuando comen algo dulce, quiero que lo disfruten, pero también que poco a poco aprendan a reconocer cuándo ya fue suficiente.

    Si comen demasiado y después se quejan de que les duele la pancita, podría preguntarles:

    “¿Cómo se siente tu pancita?”

    “¿Crees que tantos dulces te hicieron sentir bien?”

    “¿Qué podríamos hacer diferente la próxima vez?”

    Estas pequeñas experiencias los ayudan a comenzar a relacionar lo que comen con cómo se sienten.

    Al final, quiero que aprendan a tomar buenas decisiones incluso cuando mamá no esté a su lado diciéndoles sí o no.

  4. ¡No los mandes con hambre a la fiesta! 🍭

    Este es uno de mis tips prácticos favoritos.

    Antes de una celebración de Halloween, cumpleaños o cualquier fiesta, asegúrate de que hayan comido una comida completa y saludable; algo nutritivo con proteína, fibra y grasas saludables.

    Un niño que llega con hambre a una mesa llena de dulces, galletas y pastel naturalmente va a querer comer más. (¡Y los adultos no somos muy diferentes!)

    Y cuando llegamos a casa, prefiero tener momentos específicos para disfrutar un dulce, en vez de dejar un recipiente enorme lleno de dulces al alcance de todos durante todo el día.

  5. Ten un plan para TODOS esos dulces que sobran. 🎃

    Porque, de alguna manera, ¡una pequeña canasta de Halloween termina convirtiéndose en suficientes dulces para llegar hasta Navidad!

    Deja que tus hijos escojan algunos de sus favoritos y luego decidan juntos qué hacer con el resto.

    Pueden donar o compartir algunos, guardar una pequeña cantidad para otra ocasión, utilizarlos para alguna actividad durante las fiestas o incluso intercambiarlos por un libro, un juguete o una experiencia especial.

    La idea es ayudarlos a entender que no tienen que comerse cada dulce simplemente porque lo recolectaron.

Y por último… veamos el panorama completo.

Yo sí creo firmemente en MINIMIZAR el azúcar añadida en los niños. Pero también creo que lo que nuestros hijos hacen la mayor parte del tiempo importa muchísimo más que una noche de dulces de Halloween.

¿Qué están comiendo en el desayuno, almuerzo y cena?

¿Están consumiendo suficiente proteína, vegetales, frutas, fibra y grasas saludables?

¿Toman principalmente agua en lugar de jugos y bebidas azucaradas?

¿Mueven su cuerpo, duermen suficiente y pasan tiempo al aire libre?

¿Estamos nosotros modelando los hábitos que esperamos que algún día ellos elijan por sí mismos?

Ese es el panorama que realmente importa.

Quiero que mis hijos entiendan que la alimentación es poderosa y que lo que comen sí importa. Quiero que sepan por qué priorizamos alimentos reales y nutritivos y por qué no comemos grandes cantidades de azúcar todos los días.

Y también quiero que puedan disfrutar de un dulce de Halloween, un pedazo de pastel de cumpleaños o unas galletas caseras… y después seguir adelante.

Podemos enseñarles a nuestros hijos a comer menos azúcar Y a tener una relación saludable con la comida. Esas dos cosas no tienen por qué ser opuestas. 💚

Con cariño,
Mariana

P.D. Abajo les comparto este BLOG EN INGLÉS, y también otros blogs relacionados que pueden ser útiles, con ideas de snacks saludables para niños, recetas y más tips para disfrutar un Halloween más saludable.

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